DERECHOS HUMANOS Y EMPRESA – Estrategia de gestión empresaria de la sustentabilidad

 | por  María José Alzari, Asesora Senior Empresa y Derechos Humanos del CEADS

 

Los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos «Proteger, Respetar y Remediar» se basan en el reconocimiento del papel de las empresas como órganos especializados de la sociedad que desempeñan especiales funciones, que tienen capacidades específicas y que más allá del cumplimiento de todas las leyes aplicables, deben accionar positivamente ante su obligación de respetar los Derechos Humanos.

 

Hasta no hace mucho, la temática referida a los Derechos Humanos parecía estar reservada en exclusiva a la órbita gubernamental. Desde el sector empresario la temática referida a los Derechos Humanos aparecía como parcial, como un aspecto de la RSE (Responsabilidad Social Empresaria) o del área de sustentabilidad de la empresa.

 

Es a partir del trabajo iniciado por el Representante Especial del Secretario General  de Naciones Unidas, el Profesor John Ruggie, que se inicia una nueva etapa en la relación entre las empresas y el marco internacional sobre Derechos Humanos. Los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos «Proteger, Respetar y Remediar» (2011) marcan un punto de inflexión total en materia de sustentabilidad empresaria.

 

El WBCSD (World Business Council for Sustainable Development – Consejo Empresario Mundial para el Desarrollo Sostenible) en su publicación “Llevar a escala la acción en Derechos Humanos” plantea con claridad el desafío para el sector empresario que los Principios implican, al plantear: “Ahora lo que la comunidad empresaria quiere saber es qué significa tal responsabilidad en la práctica –es decir, en geografías, industrias y contextos particulares–, y cómo puede cumplir con ella en su operatoria cotidiana de la manera más eficaz posible[1].

 

Estos Principios Rectores poseen una dinámica especial, que se introduce en el centro mismo de la estrategia empresaria de gestión de la sustentabilidad. En especial, atento a que – en un aspecto importante – supone una gestión continua de riesgos empresarios en materia de Derechos Humanos.

 

Los Principios Rectores afirman el principio de responsabilidad por parte de las empresas de respetar los Derechos Humanos, enfocándose principalmente en la forma en que las empresas deben poner en práctica esa responsabilidad;  esto es, a través de la realización de la “debida diligencia” respecto de los Derechos Humanos que sus operaciones pueden afectar, ya sea en forma directa, indirecta o a través de su cadena de valor.

 

Obviamente, esto no es tan sencillo. La “debida diligencia” supone la realización de un análisis de riesgo sistemático y continuo,  acerca de los impactos reales o potenciales que las actividades de la empresa, de sus operarios u operaciones pueden tener con relación a los Derechos Humanos, incluyendo actividades de su cadena de suministro, clientes, contratistas, etc. Supone asimismo que, ante la evidencia o riesgo de ocasionar impactos adversos, deberán tomarse las medidas necesarias para hacer cesar ese impacto, incluso realizando acciones de remediación.

 

Cuando hablamos de Derechos Humanos la amplitud del concepto es inmensa. No siempre se estará frente a situaciones de cumplimiento legal o de compromisos voluntarios efectuados por la compañía; muchas veces la empresa se encontrará ante situaciones donde las expectativas hacia ella pueden ser muy grandes y no siempre posibles de satisfacer.

 

Por ello, cuando se empieza a pensar en las derivaciones prácticas de esta debida diligencia y su accionar posterior, no todo es tan fácil como parece. Supone extras y nuevos esfuerzos, tanto dentro de una organización como puertas afuera, y el involucramiento de toda áreas y en todos los procesos de una empresa, incluyendo las acciones de comunicación, la capacitación de los miembros de la empresa y la revisión de los sistemas de gestión y estándares de performance, así como muchos otros aspectos a ser considerados.

Difícil y complejo, sin dudas. Sin embargo esta nueva visión también trae oportunidades. Como ya se señaló, esta nueva temática significa en esencia una gestión de riesgos. En ese sentido, cuando se realiza un consiente y continuo análisis de riesgo se genera de inmediato una disminución en los impactos negativos de la empresa. Puede asimismo resultar una oportunidad para coordinar diferentes sistemas de gestión que la empresa tenga implementados. También representa un desafío para repensar procesos y procedimientos que traerán aparejadas nuevas oportunidades.

 

Sin dudas los Principios Rectores marcan un antes y un después en la estrategia empresaria de gestión de la sustentabilidad, pero no debemos olvidar la complejidad y la sensibilidad del tema. No estamos ante la posibilidad de un simple lavado de cara, de una mera publicación de compromiso. Estamos hablando de gestión, de gestión diaria, de cambios de actitud, de una nueva forma de ver la tarea que cada persona realiza dentro de una empresa, de involucramiento.

 

Todo esto supone un proceso gradual, paulatino, que muchas veces será lento. Es en este punto donde la generación de alianzas estratégicas, de lazos de confianza con diferentes actores sociales será indispensable para que la empresa transite este desafiante camino.

 

Esta mirada de gestión de riesgo empresario, en el marco de los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos «Proteger, Respetar y Remediar», contribuye no sólo a reducir riesgos para las empresas sino, también y a la vez, a reducir riesgos de vulneración a los Derechos Humanos, posibilitando el desarrollo y el fortalecimiento de sociedades inclusivas y resilientes.

[1]“Llevar a escala la acción en Derechos Humanos – Hacer operativos los Principios Rectores de la ONU sobre Empresa y Derechos Humanos” – WBCSD – Traducción al español CEADS -Copyright © WBCSD, noviembre de 2014 – ISBN: 978-2-940521-23-4

 

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