Mantén el movimiento

16/07/2020

#LosExpertosDicen

Por Griselda Lassaga, PhD.

Las oportunidades aparecen cuando se sabe leer las necesidades del contexto.

“Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”.
Eduardo Galeano

En el 2001, Foster y Kaplan[1]  afirmaban que: “»Para 2020, más de las tres cuartas partes del S&P 500[2] consistirán en compañías que no conocemos hoy». No fueron profetas del Covid19, más bien se referían a las empresas que se diseñaban bajo  una perspectiva sostenible, en un contexto nuevo de conversaciones en torno a los negocios. Actualmente, estas nuevas organizaciones muestran claros lazos asociativos y solidarios que surgen como respuesta a la crisis socioeconómica; y forman una masa crìtica de iniciativas que complementan lo económico y lo social. Esta respuesta integral otorga importancia a ambos valores  en un aprendizaje sostenible, profundo y global.

Este cambio radical es un nuevo enfoque de una cultura colectivista. La cual destaca que el bien del todo es más importante que el bien de una parte. Aprender a ser una sociedad colectivista es cuando se contribuye a un bien común, es una perspectiva que suma una mirada holística y sistémica de la vida.

Hoy Argentina muestra un presente económico complejo y por lo tanto, un futuro social incierto. En este escenario son las oportunidades de aprender a aprender, donde se cocrea el concepto de prosperidad. Esta idea que suma conciencia, lleva el rostro humano, valores y creencias de las personas, humanizando las conversaciones y acciones en el mundo de los negocios

Entonces, ¿qué es lo que llegó para quedarse?

Básicamente un profundo cambio cultural hacia la cooperación activa. Más allá de la competencia lleva el significado de correrse del protagonismo individual, y surgir- a través de estructuras más planas- de lazos grupales y colectivos.

Pandemia, cuarentena, crisis, incertidumbre… podemos seguir enumerando las características de un contexto turbulento; pero es en estas turbulencias en la cual se originan respuestas  innovadoras que nos permiten vislumbrar algo nuevo que surge de manera híbrida desde lo tradicional y ya conocido.

Veamos algunos ejemplos con el fin de ilustrar los comentarios. En estos casos convergen, tanto historias mínimas de emprendedores como organizaciones más grandes que logran mayor visibilidad.

Desde el cocinero ,que al quedarse sin trabajo rápidamente reaccionó, y diseñó con un socio una “verduleria andante” en la provincia de Mendoza. Dentro de este ecosistema innovador, Nimes comercializa kits para la compra y armado de productos en el hogar, como una cartera que se envìa con instrucciones y pegamento incluído. Hasta la creación de alianzas entre empresas pymes competidoras, como en Ecuador:  Yogurt Persa con 400 grados, sumando pastelería a sus productos originales.  Otro ejemplo, nos brinda el sector logìstica de La Serenísima en Buenos Aires, y su convenio con En Buenas Manos ( organización que promueve el trabajo inclusivo de personas con discapacidad), logrando así  garantizar la seguridad alimentaria, cumpliendo con los estrictos protocolos de higiene y salubridad de sus camiones que cotidianamente transportan alimentos; además se  prioriza la empleabilidad de personas radicadas en la zona de operaciones de la empresa. Todos estos casos tienen en común, la capacidad de mantenerse activos en medio de la crisis.

Si se piensa que el aprendizaje sostenible debe ser para todos, significativo y perdurable[3]; cabe la reflexión crítica si como organizaciones de negocios, estamos maduros para optimizar esta experiencia de vida. En síntesis, las empresas que aprenden a moldearse durante la crisis, a adaptarse, y a reinventarse en la toma de decisiones estratégicas, evolucionarán. Dar importancia y ejercitar una mirada sistémica que implica abandonar la competencia, la promoción del consumo y la mera adquisición como variables de medición de prosperidad;  por un aprendizaje que cualitativamente, da un mejor resultado.

En definitiva, estamos en julio 2020 ante una masa crìtica, impensada que da un sentido humano a la pregunta primordial sobre: qué y para qué son los negocios.

 Griselda Lassaga, PhD. Buenos Aires, Argentina

Aprendizaje Sostenible

@griseldalassaga 

https://www.linkedin.com/in/griselda-lassaga-a4133015/

Universidad de Belgrano

Amartya, empresa eco social

[1] Foster, R y Kaplan, S. (2001) Creative Destruction.

[2] Standard & Poor’s 500, ìndice bursátil más importante de Estados Unidos.

[3] Graham, L., Berman, J., & Bellert, A. (2015). Aprendizaje sostenible. Australia; Cambridge University Press.

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