Sustentabilidad y transparencia

Por Sebastian Bigorito, Director Ejecutivo CEADS

 

Hoy en día aceptamos que es más conveniente dar que ocultar la información dentro de una empresa. El ingreso de la Argentina en la OCDE, como también la presidencia del G20, genera cada vez mayor presión sobre dependencias gubernamentales locales en pos de buenas prácticas de transparencia y rendición de cuentas. Pero, ¿cuántos datos, qué datos y con qué detalle es conveniente compartir la información?

En el CEADS somos de la idea que la transparencia es una actitud pero también una a(P)titud. No se trata de abrir el grifo de información, porque la inundación de datos es una forma de diluir aquella información que resulta relevante. Es aptitud porque requiere de un arte y una técnica, en la que la comunicación como disciplina es la base, pero en cuestiones relacionadas con la sustentabilidad requiere adicionalmente de un conocimiento profundo para evitar efectos no deseados. Por ejemplo el “greenwashing” que se ha vuelto tristemente célebre en muchos casos de estudio. Una frase que destaco, del Director de Transparency de México, es que NO es factible pensar en la total transparencia de las organizaciones. En lo que hay que enfocarse es en hacer transparente los VÍNCULOS ENTRE las organizaciones y no necesariamente a la organización en sí misma.

Desde el enfoque de la sustentabilidad, la regla es que la información que realmente hay que analizar es aquella que resulte relevante y/o material y en esta tipología estamos todos de acuerdo. Sin embargo, respecto a relevancia y materialidad, contamos con dos bibliotecas bastante contrastantes entre sí: una corriente se inclina por priorizar la información que es relevante y/o material para los stakeholders. Y por el otro lado, quienes sostienen que la materialidad y relevancia es producto del análisis del management. Como en todo caso donde existen posturas extremas lo mejor que uno puede hacer es apartarse del blanco/negro y visualizar enfoques con matices. Es decir que el rol del management para identificar y analizar la materialidad es fundamental. Pero la buena práctica consiste en que, una vez identificada la información relevante y material, se realice una consulta con los principales grupos de interés -de la empresa o del proyecto- basada en metodologías y facilitación que lleven a resultados que agreguen valor. Con esto, la empresa y su management (que son quienes conocen el negocio) consultan hacia su contexto, principalmente para salir de una posible situación de entropía, donde solo se ve lo que se desea ver.

Hasta acá tenemos una empresa que ha identificado y luego consultado, respecto de qué aspectos son relevantes y materiales (tanto para su empresa como para sus stakeholders) y recién a partir de ello se puede analizar el segundo paso que es el “disclosure” de la información.

Dejando de lado la información relevante que es exigida por reguladores (como puede ser la CNV por citar un ejemplo local, o la SEC a nivel externo), existen muchas plataformas voluntarias para difundir la información relevante y material, dependiendo de qué stakeholder se ha decidido priorizar con esta acción de disclosure (estrategia de comunicación). Hay información que puede ser relevante para los inversores y el mercado de capitales, y esa misma información puede no ser adecuada para el consumidor o para la comunidad local.

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